lunes, 15 de febrero de 2016

Alexandrer McQueen


Amabas y odiabas a las mujeres, cualquiera de las dos opciones con total fervor. Monstruosidades desfilando por tu cabeza, mujeres mutantes que aterrizaban en tierra. ¿Hasta dónde hubieras llegado si la soga no hubiera fracturado tu cuello? ¿Hasta qué paraísos deformes nos hubieras sumergido romántico natural de este siglo? Y serás recordado, manzana podrida, roja, bella y seductora que se va carcomiendo con el tiempo. Pero entre más te consumías, más lejos llegabas. Descompuesto o no, todas quisimos ser una de tus monstruosidades.

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