lunes, 29 de febrero de 2016

Molly Goddard




Inglesa contemporanea que guarda la teatralidad, el romanticismo y el silencio de su raza. Piel blanca, pecas no evidentes, y un tono rojizo ardiente si se queda mucho tiempo bajo el sol. Pelirroja con un flequillo bien corto que enmarca su cara fría y distante. Ojos azules que poco a poco se van derritiendo. Pero su boca, que tiene una tendencia a caer, salta de felicidad en repentinas ocasiones y aun más si tiene el labial rojo. El tul fue y será el material de su marca; los colores pasteles, su identidad; y los recogidos, sus texturas. Los mundos oníricos de Goddard dejan entrever la piel, la niña-mujer-princesa-rebelde seducirá a la distancia, buscará el placer mientras salta –sin que nada le importe- sobre las nubes. Oh Molly llegaste a mi vida y… colgaste vestidos gigantes desde el techo para que todos podamos coserlos.

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